Solución a los malos tratos

| 11 febrero, 2019 | Sin categoría | No Comments

La buena mujer, desesperada de los malos tratos que le daba su marido, me confiesa, hoy arrepentida, cómo se vengó de éste hace más de treinta años. El brujo que se encargó de librarla de aquel hombre, poseído por el espíritu Téngue Malo, envuelta la cabeza con un pañuelo negro, y otro del mismo color atado a la cintura, (como siempre que realiza un maleficio) atravesó con un alfiler un alacrán vivo y enfurecido, amarrado con un hilo negro, y comenzó a llamar al hombre por su nombre y apellido: Cogió un poco de grama, un colmillo humano, un pedazo de la ca-misa sudada del marido y reuniendo todo aquello ” bien amarrado y rogado “, lo llevó a la ceiba.

Allí pidió de nuevo la perdición de aquel hombre y en el tronco claVó al alacrán : continuó llamándolo repetidamente, ” a llamarlo y maldecido, a llamarlo y maldecirlo “, hasta que el alacrán quedó sin vida clavado en la ceiba.

El espíritu del alacrán, aquélla misma noche, picó a su marido, hechizado durante el sueño, y ese fué el origen de una enfermedad que lo llevó a la tumba unos meses después.

La misma brujería se hace con un sapo, – consiste en meter en la boca del animal, un grano de sal y un pedacito de papel con el nombre de la víctima escrito. O se pronuncia y se sopla éste en la boca del sapo, que se coserá con un pedazo de la tela de un traje o con un pañuelo que pertenezca a la persona que se va a embrujar. Se guarda el sapo en una vasija y se lleva a la ceiba para que muera allí, desesperado, maldiciendo a la persona culpable de que se le inflinja aquel tormento, y se dice : ¡ Muere, rabia, sufre, fulano de tal, como está sufriendo este sapo!

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