Hechizos de Amor

| 28 enero, 2019 | Sin categoría | No Comments

Aumentar el magnetismo personal para atraer a los demás o intensificar el placer en las relaciones de pareja está al alcance de cualquiera, y más ahora que el verano propicia el contacto corporal. Baños a la luz de la luna, aromas embriagadores, comidas estimulantes, flores, caricias y perfumes, te ayudarán a disfrutar de tu amor naturalmente y sin ninguna reserva. No es necesario acudir a viejos grimosos ni a recetas trasnochadas, cuyos ingredientes parecen extraidos de un “manual de lo imposible”, para conseguir resultados “milagrosos” en el campo del amor. Cualquier actividad que estimule el deseo puede considerarse un ” hechizo de amor”

Hombres y mujeres han utilizado tradicionalmente los frutos de la naturaleza para sus propósitos amorosos. Hay muchas flores, de olor fuerte y colores brillantes, que son consideradas como poderosos afrodisíacos por su capacidad de crear un estado de ánimo voluptuoso. Las mujeres chinas creían que la exquisita fragancia del jazmín atraía a los hombres y ensartaban florecillas de esta planta en sus cabellos. En los años treinta, el doctor Edward Bach utilizaba la esencia de fucsia en sus remedios para ayudar a las mujeres a recuperarse del mal de amores causado por el abandono. La esencia, el aceite, el vinagre y el agua de rosas eran ingredientes de los filtros amorosos medievales.

Un tónico muy popular utilizado por los romanos para los que sufrían penas de amor se hacía con rosas secas y pétalos de violeta, azafrán, romero, mirra y lavándula hervidos con miel. Los amantes despechados también pueden llevar sobre su cuerpo unas hojas de sauce que se lleven el sufrimiento. Este árbol está tan relacionado con los enamorados abandonados que hasta el propio Shakespeare lo utilizó en el canto que la pobre Desdémona entona antes de ser ejecutada por su supuesto adulterio.

Aquéllos que se quejan de no “ligar” fácilmente o los que están convencidos de no tener ningún tipo de ” gancho” físico o intelectual deberían saber que no hay persona más atractiva y carismática que la que se acepta a sí misma.
El poeta latino Ovidio autor de ” El arte de amar”, decía que para seducir hay que empezar reconociendo y destacando las propias virtudes.
Pero, además, existen trucos milenarios que cualquiera puede recuperar. Los ” hechizos de amor” se hacen más necesarios que nunca si la rutina y la monotonía amenazan con matar el embeleso original.

Es cierto que el río de la pasión discurre unas veces con viveza y otras de manera tranquila y apacible pero si la relación con la pareja comienza a ser más aburrida que sorprendente urge tomar medidas. El mejor remedio consiste en modificar las costumbres diarias y, siguiendo las indicaciones del taoísmo reservar unas horas a la semana para ello y crear un ambiente cálido envuelto en una luz tenue son requisitos clásicos para empezar a cultivar el deseo. La sabia naturaleza ofrece además numerosas ayudas para abrir el apetito.

Para prepararlo, nada mejor que utilizar infusiones hechas con hierbas silvestres conocidas por sus virtudes estimulantes, como salvia. enebro, orégano, menta o tomillo, y un saquito de algas marinas. El agua debe estar caliente pero no en exceso, y para que surta mayor efecto conviene que cada uno frote, olvidándose por unos momentos de la prisa, sal sobre el otro con una esponja suave o un guante de baño. Si al mismo tiempo se oye una música sugerente, el resultado será inmediato y extraordinario.

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