Sigmund Freud

| 30 julio, 2018 | Sin categoría | No Comments

Damos una especial importancia de este ilustre investigador que consideramos que es de primer orden. El argumento fundamental que le llevó a investigar sobre los sueños tiene un claro fundamento mitológico. Aboga por la interpretación de los sueños pero no por su carácter predictivo, que el sueño puede darnos un claro significado de lo que está pasando actualmente, aunque accede a decir que en algunos casos puede ser presagio de acontecimientos futuros.

Para el público en general dejó establecido que los sueños tienen un significado oculto y generalmente erótico, uno sueña para no tener que despertar porque quiere dormir. Freud nos dice que existe una clase de sueños, los que él llama con sentido, que son comprensibles y que pueden ser incluidos sin violencia en nuestra vida psíquica. Éste tipo de sueños suelen ser muy breves, muy frecuentes y habitualmente no despiertan al soñante porque contienen elementos que no causan extrañeza y asombro, si no que son habituales en nuestra vida.

Hay un segundo grupo que está formado por sueños que presentan coherencia y un claro sentido que a nosotros nos causan extrañeza porque no sabemos como incorporar sus elementos en nuestra vida psíquica. Tenemos por ejemplo los sueños en los que un pariente muere a causa de la peste, pero como nosotros no tenemos ningún motivo para esperarlo o temerlo, ante este sueño no podemos si no preguntarnos como se nos puede haber ocurrido tal cosa.

Existe un tercer grupo, al que pertenecen los sueños que son totalmente incoherentes y carentes de sentido, en los que se producen paradojas. Este tipo de sueño es el que se produce con mayor frecuencia y son los que han servido de base para la teoría médica de la actividad psíquica limitada. En este tipo de sueños es donde surgen aquellos enigmas o símbolos que no adquieren sentido hasta que se les da una interpretación correcta. Al soñar encontramos que con frecuencia en medio de un sueño de símbolos que son especialmente complicados aparece un trozo muy claro que asociamos fácilmente con la realidad y que casi siempre tiene estrecha relación con los propios deseos, pero que está ligado fuertemente al material incomprensible.

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